Se denomina rubor facial patológico, eritrofobia o blushing, al enrojecimiento facial súbito frente a situaciones de estrés, acompañado de la sensación de calor o bochorno, adormecimiento u hormigueo de la cara.
Esta afección se encuentra comúnmente en la población, siendo objeto de múltiples trastornos sociales para las personas que lo padecen, pudiendo llegar incluso a provocar cuadros psiquiátricos de difícil manejo, como alteraciones del ánimo, fobias y conductas aberrantes.
Este trastorno se origina por la sobreestimulación del sistema nervioso simpático (que junto al sistema parasimpático forman el sistema nervioso autónomo, que comanda todas las funciones no conscientes del organismo), que produce la dilatación de los vasos sanguíneos faciales y la estimulación de las glándulas sudoríparas de esta región.
El tratamiento recae en un equipo multidisciplinario que involucra a dermatólogos, psiquiatras y cirujanos torácicos. Dentro de las opciones terapéuticas se encuentran cremas y fármacos que atenúan los síntomas de esta enfermedad, tratamientos con antidepresivos, psicoterapia, terapia cognitivo-conductual y finalmente la cirugía.
La cirugía del rubor facial patológico (reservada para casos que no responden a los tratamientos con fármacos) es similar a la de la hiperhidrosis y consiste en la simpatectomía videotoracoscópica, con la salvedad que el lugar de sección de la cadena simpática es más proximal (o más arriba), a nivel de la 2ª costilla (T2 o R2).
La diferencia más importante entre estos dos procedimientos es que debido al ascenso en el nivel de corte de la cadena simpática, existe una importante probabilidad de que ocurran los efectos secundarios/complicaciones de la operación y en especial la sudoración compensatoria.
¿Tu caso se acompaña de sudoración excesiva? Revisa también los tratamientos de la hiperhidrosis y el detalle de la cirugía.
Primer paso
Dr. David Lazo Pérez
Cirujano Torácico